Tuesday, April 18, 2017

Netflix y la economía del cine: el que paga lo ve primero



Netflix empieza a sufrir los efectos de haberse convertido en el nuevo Hollywood, ya que la producción de contenido original supone un coste (muy) alto que apenas deja margen para grandes fracasos, o sea un efecto que conocen los grandes estudios de cine al menos desde los años 20´s del pasado siglo

A partir de la exitosa House of Cards (2013) Netflix adoptó la estrategia de producir contenido original para incentivar el crecimiento de subscriptores, verdadero parámetro que mide la sostenibilidad de su modelo de negocio a largo plazo

Lo que Netflix esta averiguando por si misma ahora es que ser un nuevo player nativo de la red (OTT) no te garantiza inmunidad con respecto a las conocidas leyes de la industria del entretenimiento filmado 

El fracaso del film Crouching Tiger, Hidden Dragon  ha provocado que el propio CEO de Netflix Reed Hastings reflexione sobre el hecho de que a grandes inversiones le tienen que corresponder mayores beneficios, ya que sino los accionistas se ponen nerviosos y el valor bursátil de la empresa se resiente

Si para los históricos estudios de cine estos fracasos forman parte de las características de este mercado aleatorio (múltiples fracasos y un taquillazo que recupera todas las perdidas), la estrategia de Netflix NO incluye tanta paciencia y por eso el propio Hastings ha contratado a un veterano del sector para que negocie con las cadenas de cine, haciendo valer el porfolio de films originales que Netflix produce anualmente 

Si Netflix es ya una gran productora de cine parece lógico que estas películas busquen la ventana de las salas de cine, cuyos ingresos superaron los 11.000 millones dolares el año pasado, pero el problema es que Netflix quiere estrenos simultáneos en su plataforma y en las salas, algo que estas últimas se niegan ya que desean tener la exclusiva del estreno, una tradición que se remonta a la época del Home Video (mid 70´s) 

Para Hastings, si los clientes de Netflix pagan con sus subscripciones la producción de estas películas, deberían tener derecho a verlas en estreno, sin tener que esperar a que las salas las liberen  

El dilema NO es menor por que los dueños de las cadenas de salas de cine temen que el numero de espectadores sea menor si la apisonadora visual de Netflix (100 millones de subscriptores) las ofrece a la vez en streaming, en la comodidad de unos hogares equipados con pantallas de TV cada vez más grandes/baratas 

Como veis la cuestión principal es que aportan las salas de cine en una etapa de contenidos multicanal, donde la exclusividad es una especie en extinción, teniendo en cuenta además que un mes de Netflix cuesta lo mismo que un ticket de cine en los US  

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