Mucho más rápido que en olas anteriores, la IA que crea cosas y que solemos llamar generativa, está impactando capa a capa en todas las industrias que viven de las creaciones originales
Ahí va un dato: el jueves pasado (29) Google anunció el Proyecto Genie una web app que crea y simula mundos virtuales en 3D y que se activa mediante un prompt de usuario, de modo que (casi) cualquiera se puede convertir en un pequeño Dios creador de mundos que solo existen en su imaginación
En realidad, no es que sea un salto inesperado, ya que desde el pasado mes de agosto Google ofrece Genie 3 lo que ellos denominan un modelo mundial de propósito general que ya permitía crear prototipos de entornos interactivos y sobre todo, predecir su evolución a medida que te movías en ellos
Pero ha bastado con que apareciera el desarrollo que representa Genie para que se produzcan una de esas externalidades negativas que conocemos en la economia:
la mayoría de las acciones de las empresas de videojuegos (videogames) han caído bruscamente, ya que los inversores (siempre miedosos siempre previsores) ha vendido al prever que crear videojuegos no va a ser negocio o lo va a ser para muchos menos que ahora
En efecto, si ves la evolución de cotización de empresas como Ubisoft, Take Two, Roblox o Unity comprobarás que todas han tenido caídas que en algún caso, como Unity, ha llegado al 24%. Es cierto que la bolsa es una mezcla de casino y termómetro, y que no son raras las recuperaciones tras las caídas (sucedió cuando apareció DeepSeek), pero tampoco cabe duda que los que se juegan su dinero tienen miedo a que estas empresas no valgan casi nada en un tiempo que para nosotros no es inmediato pero para ellos si
No veo a todo el mundo poniéndose a crear mundos virtuales inmersivos más que como pasatiempo (algo muy IA al menos hasta ahora) pero es que tampoco hace falta que sean millones, con que unos pocos cientos se ponga a crear estos entornos, con avatares y relatos a medida, las grandes empresas de videojuegos podrían sufrir una disrupción real (no ruptura sino competencia por abajo) que haga que su modelo de negocio no sea rentable
Contexto final: desde que empezamos a digitalizar (casi) todo, el pastel a repartir se ha ido troceando más y más y al final vemos un mercado donde hay uno o dos gigantes y los demás con cuotas pequeñas que solo permiten sobrevivir mediante una diversificación del negocio






